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Cebollinos - Complejo Hotel Quality
06 de abril de 2008
Domingo a la hora de almuerzo, tal
vez no el mejor momento para calificar un restaurante de moda,
pero nos atrevimos y fuimos.
Estuvimos en fila esperando mesa,
pero eso podríamos imaginarlo; con un aparatito muy moderno,
como se usa en restaurantes de primer mundo, que te informa que
la mesa ya está lista y podemos pasar.
No esperamos más de diez minutos, lo
cual es bueno, y nos sentamos en una mesa "exterior" en un
pequeño balcón que daba justo a la sala en donde están quienes
esperan una mesa. Esa fue una mala elección (bueno!, no pudimos
elegir), podíamos ver a todos aquellos hambrientos que nos
miraban con envidia.
Como consejo, deberían instalar una
pared divisoria o al menos una persiana que haga sentirse, a
quienes están en el balcón, que ya lograron entrar y que han
dejado de esperar por su mesa.
La comida, buena presentación, buena
cantidad, muy bien preparadas y de precios competitivos. No
encontramos algo de que quejarse. Pedimos más tortillas tostadas
y las trajeron sin costo extra; eso es "ponerse una flor en el
ojal". Sin embargo no puedo dejar de comentar que al sentarnos
pedí un batido mixto de frutas sin sandía; pero sí la traía y
tuve que devolverlo.
El servicio está básicamente bien.
Personal bien escogido, de buen ver, educado y no afectados en
el trato. No obstante la atención estuvo muy lenta y aunque se
puedan excusar por la cantidad de personas, ciertamente había
menos gente que mesas en el establecimiento, lo que significa
que consideraron poder atender rápidamente a tantas personas
como sillas, lo cual no lograron.
Tardaron mucho trayendo bebidas
extra y postre, nos quejamos con el mesero y se disculpó
suavemente y sin insistencia.
Ciertamente de primer nivel, con
baños de hotel de tres o más estrellas.
La decoración del lugar daba la
apariencia de un lugar mexicano de nivel, dejaron de lado esos
arreglitos con cebollas, chiles dulces, macetas de talavera y
tantos "tinajos" de la decoración norteña barata y se enfocaron
en hacer un lugar agradable, bien logrado.
Sin embargo debería cuidar un poco
los adornos de la mesa, tacitas de plástico, humm!, muy poco
"chic" y como diría un amigo mío: "muy mayami". En un país como
este podrían conseguir sin mucho esfuerzo de barro o madera.
En resumen y aunque tuvimos un par
de pequeños comentarios, el lugar es agradable, de buen precio,
de comida excelente y que promete.
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