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Amnet y Racsa se divorcian
Por: Vinicio Jarquín C.
15 de julio de 2009
Que “martirio” ha sido para los
usuarios de televisión por cable que utilizamos
Amnet o Cable Tica, cada vez que tenemos un
problema, con Internet por ejemplo, que requiere
la participación de uno de los oficiales de
Servicio al Cliente de la correspondiente
empresa.
Mucho tiempo en el teléfono
esperando que alguien nos responda, esperando
que pasen nuestra llamada al departamento
correspondiente o aguardando a que el
funcionario que nos respondió logre valorar
nuestra necesidad. Esto en el caso en que la
llamada no se corte, según ellos, por problemas
o ineficiencia del ICE.
Una vez que tenemos la atención
del funcionario y nos aclara, muy respetuosa y
parsimoniosamente, que nuestro problema es de
nuestros equipos, que no siempre es así aunque
ellos lo digan, o que nos explique que se
requiere la participación de un técnico que
llegará a nuestra casa (u oficina) algún día y
alguna hora. Solo les falta decir: “Señor, a
partir de este momento y hasta que el problema
sea resuelto, usted tiene que quedarse en casa,
sin salir, atendiendo el timbre cada vez que
suene y orando porque nosotros lleguemos en los
próximos días”. Tiempo sin el servicio que por
supuesto usted pagará como si hubiera recibido
un servicio de primera calidad.
Usted entonces, si quiere volver
a tener Internet, tiene que quedarse ahí, tener
comida suficiente para no morir de hambre
mientras los espera y haciendo su trabajo por
teléfono, esperando por lo tanto no ser
despedido por ausencias o bien que sus
empleados, si es un privilegiado con negocio
propio, no hagan de su empresa ¨una piñata.
En fin, es probable que por
haberse dormido por diez minutos en la tarde y
haber dejado la vigilia y la oración, los
técnicos no lleguen en el tiempo indicado.
Por supuesto, otro gran rato al
teléfono para hablar con la empresa de cable,
quien estará representada por un muchachito muy
amable que no se exasperará aunque usted grite
indignado en el teléfono y siempre le dirá:
“tiene usted razón, yo lo comprendo pero no está
en mis manos, en este momento estoy poniendo el
–mail- y alguien lo estará llamando.
Toda una frustración que no hay
como eliminarla. Ah!, pensará usted, pediré
hablar con el jefe del departamento para exponer
mi queja, a ver que me dice.
Je je, aquí es donde no puedo
dejar de reírme, el jefe con el que usted quería
hablar no está, esta ¨ocupadito¨, con una
¨llamadita¨o en una ¨reunioncita¨.
En fin… quién es el que termina
pagando su cólera?, por supuesto que el
auricular del teléfono cuando usted lo revienta
contra la base, grita algunas palabrotas de que
aquellas que horrorizarían a su madre y termina
diciendo: ¨ojala hubiera otra opción para no
volver a comprarles el servicio a éstos.
Sabe qué…? no importa que usted
se hubiera dormido durante dos horas abandonando
la vigilia y oración, Dios siempre escucha,
Racsa y Amnet se divorcian y ahora tenemos una
nueva opción.
Por supuesto que esto no
garantiza que esos muchachos que trabajan en la
compañía de cable no sean contratados por Racsa,
pero al menos tenemos una nueva opción y un
motivo nuevo por el cual orar.
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