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La ensalda: estaba tan
salada que no pudimos
comerla.
La comida: estaba tan
fría que tuvimos que
llevarla para comerla en
la casa, más tarde y
caliente.
Estuvimos llamando
meseros para que nos
atendieran y no llegaban
a la mesa.
Luego nos quejamos con
el gerente y nos atendió
amablemente.
Ciertamente tienen un
gerente de turno que
atiende tus quejas, pero
no vale la pena por
pasar el rato amargo.
Vinicio Jarquín |